Una firme petición


Y deteniéndose Jesús, los llamo, y les dijo: ¿Qué queréis que os haga?
Ellos le Dijeron: Señor, Que sean abiertos nuestros ojos.
Mateo 20: 29.34

Dos ciegos sentados como de costumbre en su puesto de trabajo (pedir limosna), parecía un día normal, excepto por el alboroto, la multitud, la alegría y el bullicio. Ese día normal se convertiría en un día de milagro, los dos ciegos se percataron de que algo fuera de lo común estaba sucediendo, al preguntar les respondieron  que Jesús pasaba por ese lugar; y sus gritos no se hicieron esperar: Jesús hijo de David ten misericordia de nosotros, la multitud quería que callaran, pero ellos gritaban una y otra vez, Jesús...

Tenían una meta clara, la multitud estaba enfocada en sus necesidades personales, nadie se identificaba con la necesidad de estos dos hijos de Dios; algunos la minimizaban, considerando que su necesidad era más urgente; otros, la consideraban imposible de cumplir, pero el maestro tuvo compasión de ellos.

Jesús tuvo que detener su paso ante la insistencia de estos dos hombres, los llamó e hizo una pregunta clara: ¿Qué queréis Que os haga? Ellos a su vez fueron claros en su respuesta: Señor, que sean abiertos nuestros ojos... Jesús tuvo compasión de ellos y enseguida sus ojos le fueron abiertos. esto nos indica que ante tu necesidad y tu clamor Jesús está atento, no importan los obstáculos, aunque a los ojos de otros parezca imposible satisfacer tu necesidad, ante tu clamor Jesús responde: ¿Qué queréis te haga?. Él tiene una respuesta oportuna para tu necesidad, sólo tienes que pedir y él responderá. 

Ana E. María

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